
¡Ahhh! Realmente nada como estar en la playa al anochecer, escuchando solo el rumor de las olas y el viento, y un cielo despejado para admirar las estrellas. Aquí, el gigante cazador, una de las constelaciones más sencillas de reconocer. Noten a Betelgeuse, una supergigante roja y una de las estrellas más brillantes conocidas; si la pusiéramos donde el Sol, su superficie se extendería hasta entre las órbitas de Marte y Júpiter, tragándose por completo a Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Todo indica que esta al final de su vida, y es posible que se convierta en supernova dentro de un tiempo observable por la civilización humana… Si lo hace, será más brillante que la Luna llena y se convertirá después en una estrella de neutrones o en un agujero negro. Si es de neutrones y si expele la suficiente masa, el núcleo estará rodeado por una nebulosa planetaria que será visible desde la Tierra por millones de años. ¡Qué espectáculo nos espera! Uno solo puede mirar con ansia. Por cierto, 4s sin tripié, ¡qué pulso eh!
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